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Su propietario, Alfredo Molina Saorín, comienza a trabajar
en el oficio en 1940, con tan sólo doce años, junto a su tío
José Carpena, quien le enseña todo lo que sabe.
En 1960 monta su propio negocio, compitiendo con otras siete empresas en Blanca.
Registra su propia marca de productos con el nombre de Arteblanc.
La época más próspera de la empresa fueron los primeros
años sesenta, cuando Alfredo exportaba el 90% de su producción
a países como Suecia, Alemania, Noruega, y el Reino Unido.
En 1970 se produjo una invasión de productos orientales a precios con
los cuales las empresas blanqueñas no podían competir, y eso
supuso el cierre generalizado de las fábricas de esparto en esta población.
En la actualidad, Arteblanc funciona con una reducida
plantilla de trabajadores, exportando sus manufacturas a Alemania, y a algunas
ciudades españolas.
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