Antonia Molina Pérez, S.L.

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ALFOMBRAS DE ARTESANÍA EN ESPARTO

Teléfonos de contacto: 968 778222


Dirección web: www.valledericote.com/antoniamolina


Por toda la Región de Murcia existen escasas muestras de la supervivencia de la artesanía más ancestral, como es trabajar el esparto. Aún podemos encontrar una fábrica de bonitas alfombras y esteras de esparto en Blanca, en pleno corazón del Valle de Ricote, tradición que, de la mano de Antonia Molina Pérez y su hijo José Javier Blanco, de momento, se niega a desaparecer. Se trata de uno de los últimos reductos de esta manufactura en toda España.
El origen viene de muy lejos, se remonta a la primera mitad del siglo XIX, cuando Rafael Molina Cano funda un gran complejo industrial en su pueblo natal, Blanca, llamado "Industrias San Rafael", formado por fábricas de telares de hilo y algodón, hielo, cerrajería, puntas metálicas, la primera fábrica eléctrica instalada en la Región de Murcia y, como es natural, fábricas de picar esparto e hilado y fabricación de alfombras. Emplazado en el margen izquierdo del río Segura, quedando como vestigios la central de energía eléctrica y la llave del portón de la iglesia de San Juan Evangelista, de Blanca.
En 1919, su hijo, Generoso Molina Fernández, hereda esta industria, centrándose en el esparto, con fábricas dedicadas al machacado del mismo, hilados y fabricación de alfombras.
En aquella época, el esparto goza a uno e sus mejores momentos. Antiguamente esta empresa con los hilos de esparto hacía otros trabajos, como bolsos rústicos de distintos tamaños, asientos de sillas huertanas, taburetes tipo "pub". La época de mayor apogeo fue a partir de la posguerra, entre los años 40-60, cuando las alfombras tienen mucha demanda y se exporta a toda Europa, principalmente a los Países Bajos. La fábrica daba trabajo directo a 300 empleados, frente a los 9 trabajado- res que tiene en la actualidad.
Después, al fallecer Generoso Molina, en 1953, a los 63 años de edad, su hija Antonia Molina Pérez continúa la labor de su progenitor.
A partir de los años 60, el negocio empieza su período de decadencia, cuando España se hace industrial y se importan alfombras de fibras vegetales, procedentes de Asia, Taiwan, China..., tres o cuatro veces más económicas.
Pasa el tiempo y la fábrica se ve salpicada por la crisis económica de 1973, y en el año 1979 tiene que cerrar, aunque siguen vendiendo sus stocks. Más tarde, en 1983, la suerte parece sonreírles y superan con esfuerzo la situación, reanudando su labor.
Las actividades de esta empresa, hoy en día, se centran sólo en la fabricación artesanal de alfombras de esparto, hoja de maíz y sisal. Además de estores de pleita, salvamanteles, posavasos y manteles individuales. Las alfombras están hechas de esparto machacado y azufrado, con una textura diferente a la del esparto natural, que cobra un especial encanto. Antonia Molina ha aportado creatividad y buen gusto a sus producciones con la novedad del color: rosas, azules, turquesas y amarillos, que prestan a las alfombras más tradicionales un alegre y renovado aspecto.
Dentro del marco del mercado actual, ahora se trabaja directamente por encargo. José Javier Blanco asegura que "la gama de colores es muy variada, de 18 tonos, y un mismo modelo, según la combinación de colorido, medidas, formas, etc., hace posible infinidad de creaciones". El resultado son alfombras de alegres colores, con todas sus formas, pero con vestido nuevo; como cada cliente elige su colorido, cada pieza es diferente; basta con poner en funcionamiento la imaginación para encontrar muchas combinaciones. Éstas se pueden adquirir, aparte de por encargo, en tiendas de decoración de toda España y en los Centros de Artesanía de Murcia, Lorca y Cartagena.
Entre los encargos más curiosos que han recibido figura el de una señora que quería una alfombra totalmente blanca, porque decía que tenía toda la casa bi8nca, incluido el mobiliario. "En el mundo de la decoración, siempre te encuentras con alguna excentricidad", asegura la propietaria de la fábrica. En otra ocasión se realizó una bella alfombra con la representación del escudo nacional antiguo para una exposición en Zaragoza. A pesar de la complejidad y dificultades en su realización, el resultado fue espectacular.
Antonia Molina considera que para aprender este oficio artesano, de gran arraigo y de tanta tradición en Murcia, hay que tener mucha destreza manual, y ésta sólo se adquiere con la práctica: El proceso de fabricación de alfombras, es totalmente artesanal, desde la recogida del esparto a mano hasta el pelado de la alfombra, que es la última fase de elaboración. Pero el futuro del esparto está en entredicho. "Hoy -añade Antonia- es muy difícil encontrar, primero, quien arranque el esparto en el monte; segundo, quien haga la trenza, que sólo lo hacen los mayores, y simplemente por matar el aburrimiento, y, por último, cuesta encontrar quien cosa las alfombras, ya que los jóvenes prefieren ir a la huerta 0 a los almacenes de fruta, ya que el aprendizaje del cosido es complicado." Sin embargo, es uno de los oficios más antiguos de la Región, que ha sobrevivido a lo largo del tiempo. Según José Javier Blanco es un trabajo laborioso debido a la dificultad de combinar los ramales e ir añadiendo nuevas tiras. "En función del número de trenzas que lleva el tejido del trabajo -añade-, se distingue la "trenza", que es una malla de tres ramales, o la "pleita", que tiene 15 ramales y que puede llegar hasta los 25. La pleita se trabaja para hacer estores de ventanas 0 puertas.
Con una remota tradición en tierras murcianas, la producción de esteras y alfombras está en vías de extinción. Asegura Antonia Molina: "No creo que continuemos la tradición del esparto; considero muy difícil, por no decir imposible, la supervivencia de esta manufactura, pero tal vez hagamos otra cosa para continuar la tradición empresarial de la familia".
Sus preciosas alfombras y rústicos estores de pleita han contribuido a transformar y mejorar la decoración de conocidos restaurantes típicos de la Región, cortijos, chalés... y, en general, de cualquier entorno.
Esta empresa artesana ha recibido importantes premios en distintos certámenes y exposiciones a nivel nacional, obteniendo el primero de ellos en Valladolid, en octubre de 1934, donde en el "V Congreso Nacional de Riegos" (exposición añeja) fue galardonada con medalla de plata. En la "I Exposición Internacional de Artesanía", celebrada en 1953, obtuvo medalla de plata.
Para Antonia Molina "tener ilusión, sacrificio y suerte" son las principales claves del éxito para que una empresa alcance los cien 0 más años de vida. La honestidad y el esfuerzo ante la lucha diaria han sido las señas de identidad de esta emprendedora familia.

(1) Así lo asegura el genial escritor Juan Valera, en 1876-"en casi todas las casas exceptuando las residencias de los grandes- no habla más Que sillas de Vitora v esteras de esparto".